Ensayo semana 7

CAPÍTULO 21.    ESCUTELÁRIA

LA AUTODESTRUCCIÓN: En más de alguna ocasión, hemos experimentado episodios de extrema ansiedad, dolor, que no nos permiten vislumbrar soluciones a ningún plazo (nos resistimos aceptar las que tenemos a la mano) y reafirmamos viejas creencias, costumbres, paradigmas desfasados que aunque sabemos por experiencias anteriores que son inútiles, nos aferramos a ellas por la seguridad que nos dan “de saber que hacer-decir-no hacer-callar”.       

Tara sufre su problema del oído y aunque Charles y los demás le insisten que acuda al médico, ella se aferra a su creencia (la de sus padres) en que la medicina “normal” es nociva: Mi madre decía siempre que los medicamentos son una clase especial de veneno que se queda en el cuerpo y lo corrompe por dentro durante toda la vida. Me advertía de que si un día tomaba un fármaco mis hijos nacerían deformes, aunque los tuviera diez años después” (Westover, 2018).

No obstante ello, Tara continua con ese comportamiento autodestructivo, que va más allá de su salud física. La presión de su estudio, su resistencia a acudir al medido por sus nuevos problemas de salud “siempre excusándose en que su madre la curaría” a pesar de saber que eso no ocurriría: “… siempre que me dolía algo, ya fuera una herida o una muela, mi madre me preparaba una tintura de lobelia y escutelaria, que jamás atenuaba el dolor, ni una pizca” (Westover, 2018).

Todos esos problemas redundan en su aplazamiento del curso, pero aquí, pese a su “auto-boicot” Tara reconoce en ella algo que la impulsa contra todo pronóstico: “yo era la reina de lo improbable” (Westover, 2018) y aunque al afirmar eso, ella lo “achaque” al azar, es más que eso: es la capacidad que tiene –aunque no la reconozca y acepte- que siempre la hace superar obstáculos.

 

CAPÍTULO 22.   LO QUE SUSURRAMOS Y LO QUE DIJIMOS A GRITOS

Este capítulo es un claro ejemplo de Violencia Intrafamiliar que se da en el seno del hogar, donde la mujer es vulnerable desde temprana edad, tal y como se ha reflejado en la vida de Tara, quien fue víctima de violencia psicológica, física y sexual por parte de su hermano, quien junto a ella creció en un hogar patriarcal con roles y estereotipos de género basado en una total desigualdad. Esto lo podemos observar en el comportamiento de la familia, de los padres de Tara, quienes a pesar que los hechos ocurrieron frente a sus ojos, no se dieron cuenta, lo cual es un fenómeno que sigue ocurriendo actualmente, donde vemos frecuentemente que el agresor es una persona de la misma familia, sin que los demás miembros lo sepan o al saberlo, no crean que pueda estar pasando, y aun peor, no le creen a la víctima, por lo cual estas prefieren callar y tratar de ser fuertes y fingir estar bien cuando no es cierto, ya que cuando lo han susurrado y lo han dicho a gritos nadie parece escuchar.

Capítulo 23.        SOY DE IDAHO

Tara habla de lo que en ese momento sentía, de lo que pasaba por su mente: estaba viviendo demasiados cambios en su vida y solo quería estar tranquila. Ella pensaba que ya había tenido demasiado con su familia.

No dejaba que ningún hombre tratara de cortejarla, quizás para muchos era como si estuviera en contra del matrimonio. Así fue vista por el obispo el cual la citó para charlar sobre su idea del matrimonio, sobre saber de dónde viene y su familia. Ella mantenía su convicción de no dejar entrar a nadie en su vida, no era porque no creyera en el matrimonio sino más bien, ella sí deseaba formar una familia pero quizás no había encontrado el momento y a la persona idónea:

-“Cuando tenía quince años y ya usaba rímel y brillo de labios, un día Shawn contó a papá que había oído rumores sobre mí en la ciudad, que yo tenía mala fama. Papá dedujo de inmediato que estaba embarazada. No debería haber permitido que participara en esas obras de teatro en la ciudad, se reprochó a gritos. Mi madre afirmó que podían confiar en mí, que era recatada. Shawn dijo que no había que fiarse de ninguna adolescente y que, según su experiencia, a veces las que parecían más devotas eran las peores”. (Westover, 2018)

-“Me puse a trabajar en la heladería del campus, donde cocinaba hamburguesas y servía cucuruchos. Entre los días de paga me las apañaba no abonando las facturas y pidiendo prestado a Robín, de modo que los centenares de dólares que me ingresaban en la cuenta dos veces al mes desaparecían en cuestión de horas”. (Westover, 2018)

 

Para navidad se dirigió a pasar la navidad con su familia y recibió una sorpresa de Shaw ahora que estaba en problemas económicos le hizo bien su regalo, era un billete de $100. Muchas cosas pasaban por su mente, hacía muchas locuras por el simple hecho de no dejar la universidad, (hasta sustraer unas Declaraciones de renta) pero si de algo estaba segura era de no volver a trabajar para su padre.

Cuando otros estudiantes me preguntaban de dónde era, contestaba: «Soy de Idaho», una frase que, por más veces que haya tenido que repetirla en el transcurso de los años, nunca ha sonado natural en mis labios. Cuando una persona forma parte de un lugar y en ese momento vive en su tierra, no tiene necesidad de decir que es de ahí. No pronuncié las palabras «Soy de Idaho» hasta que me marché.

Tara seguía viviendo diversas situaciones que la hacían pensar si de verdad estaba en el camino correcto, si su destino era la universidad.

 

CAPÍTULO 24: UN CABALLERO ERRANTE.

Uno de los males necesarios en el entorno humano es el dinero: el exceso o la falta de este puede destruir a una persona o bien, hacerla reflexionar; puede hacerla perder todo o perderse ella ante el comportamiento adoptado, o bien puede llevarle a un nuevo modo de vida y como alternativa poner a prueba su prudencia y paciencia. Tara muestra su inclinación a esto último ya que puede velar por otras prioridades al margen del dinero.

Es curioso como las circunstancias de una persona, que considera como elementos de una desgracia pueden llegar paradójicamente a ser descritos de modo coincidente en una conversación bajo un contexto completamente diferente como lo habían sido los trastornos bipolares que para Tara eran una descripción casi exacta de su padre, o el asedio al que fueron sometidos sus vecinos.

Ocurre en esa situación, la afamada frase de J. Goebbels: “Una mentira mil veces repetida se vuelve realidad” (Ponte, 2014) sin embargo para quien cree, en todo su sentido común o dejándose llevar por la primera impresión o incluso interpretando una situación desde su perspectiva de vida indudablemente llega a conclusiones erradas en lugar de analizar a profundidad como el padre Tara, con lo ocurrido con los Weaver, haciendo que su familia creyera lo mismo.

Las personas (en la “flor de la vida”) tienden a buscar lo original y extravagante en su existencia. Bien reza el dicho: “para gustos y colores no hay nada escrito”. Hay personas viviendo en volandas en el gran mundo, al tanto de las novedades; otras se quedan atrás teniendo la oportunidad de reinventarse y todo es por su propia voluntad y gusto. Hay otros que no pueden quedarse en casa sin hacer nada, como otras que prefieren paz y tranquilidad en vez del bullicio del exterior. Hay ocasiones que las personas son atraídas por factores externos, para ponerse al día con el acontecer de un mundo que cambia continuamente, dependiendo de la persona si le agradan los cambios o si por el contrario prefiere la tranquilidad y seguridad de lo que ya conoce.

En el  ser humano una situación inherente pero que también es atractivo para un debate: “el temor a lo desconocido” (Valenzuela 2005), no necesariamente a todo lo desconocido. Dependiendo del pensamiento de cada persona, esta osa aventurarse a situaciones que otras dan por sentado que son peligrosas, como es el caso del padre de Tara que siempre “consideró que los médicos básicamente envenenaban a sus pacientes y es la propia autora la que en cierta manera se aventura en terreno desconocido para ella”.

 

25. EL PRODUCTO DEL AZUFRE

En nuestras vidas o en la de nuestra familia siempre ocurren eventos importantes (algunos buenos, otros malos). Hay historias en las que alguno de nuestros familiares nos cuenta sobre cómo ha logrado salir adelante, a pesar de las dificultades que se presentan. Nos enteramos de cómo han logrado vencer a la muerte; de eventos que pasan y que consideramos que son milagros en nuestras vidas o alguno de nuestros familiares.

Como en un caso de la vida real “por un hipo que duró once días, después de tomar algunos tratamientos, tuvieron que hacerme una endoscopía para ver que me causaba el hipo, y lo que encontraron fue un tumor en la parte posterior del estómago (atrás del estómago) el cual los doctores después de realizar una biopsia determinaron que era un tumor GUIS, de los peores que hay. Pero ellos no se explican cómo es que nunca me dio ningún tipo de sintomatología, y que tampoco se expandió en todo mi cuerpo (metástasis), me operaron y gracias a Dios todo está bien hasta este día, estoy en control por cinco años, en el 24 de octubre del presente año cumpliré dos años de operado, cada año me llevan un control bien estricto para saber si hay algo nuevo, pero nada de momento, el Hipo así como me llego así se me quitó, nadie sabe que me lo causo lo único que sé es que fue un milagro de Dios ya que gracias a ese hipo, descubrieron el tumor el cual ya lo sacaron de mi cuerpo”. Y así es como tenemos una nueva oportunidad en la vida la cual hay que aprovecharlo al máximo y de la mejor manera.


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