Integrantes Grupo 1:
1. Marta Lidia Garay de Cienfuegos
2. María Magdalena Solórzano Erazo
3. Ivonne Elizabeth Arias
4. Raúl Alberto Taura.
“DERRIBANDO BARRERAS”
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rincipalmente algunos jóvenes hoy en día se trazan metas en distintos campos: en el estudio, en perder peso, en participar en los Juegos Olímpicos nacionales e internacionales, en obtener un empleo, en aprender un arte u oficio, en fin, esos objetivos últimos que los jóvenes desean cumplir requerirán de inversión económica, perseverancia, tiempo y esfuerzo arduo.
Conviene en este momento hacer la distinción entre sueño y meta, siendo el primero lo que la persona se imagina o aspira en el largo plazo, es lo que lo incentiva y emociona a seguir un camino determinado; la meta, al contrario, requiere precisión para su cumplimiento, por tanto, una meta requiere un proceso de definición, establecer objetivos y acciones que forman un plan específico que se debe seguir para alcanzarla. En este sentido, una persona puede soñar con participar en un triatlón, ese es su sueño, su deseo, el cual se transforma en meta cuando se establece el momento y lugar donde competirá, se elabora un programa de entreno en las distintas disciplinas y se dispone a accionar para complementar el programa.
En tal sentido, del sueño depende el tamaño de la meta que se elabora y el grado de esfuerzo que se deberá invertir para lograrlo. Sin duda, todo sueño puede ser alcanzado si se traduce en una meta que dirija las acciones y decisiones hacia el cumplimiento, lo cual requiere alto grado de determinación, disciplina y atención constante para no apartarse de los propósitos. En el caso de Tara Westover una joven con determinación que, a pesar de haber crecido en las montañas de Utah, ayudaba a sus padres en labores domésticas y en el desguace (maquinaria rudimentaria y pesada), y a la vez estudiaba en la Universidad BYU, que para permanecer con la media beca, luchaba constantemente por aprender y sobrepasar a los compañeros de estudio, por tiempos trabajaba y con ello iba pagando sus propios estudios y el alquiler de su apartamento; dicha actitud significa “que afilaba el hacha”[1], que dedicaba tiempo para la familia, para el trabajo de casa, ahorraba dinero y a la vez recargaba energía para poder seguir avanzando en sus estudios.
De este modo, Tara luchaba por derribar barreras con determinación, para alcanzar su objetivo, un meta en la vida; que no estaba supeditada por el estrato social, la capacidad económica o el lugar donde residía, tampoco dependía de la belleza física, de lo superfluo. El éxito dependerá en derribar obstáculos para llegar a la meta, con motivación y constancia en los progresos; sin duda, la disciplina consiste en mantenerse firme principalmente en los momentos de adversidad, de estar consciente plenamente de los cambios que se deben realizar en la vida y de las modificaciones en la rutina para lograr los objetivos con determinación. “De lo cual se sostiene que, en primer lugar, ni la apariencia física, ni siquiera el coeficiente intelectual se mostrarán como buenos indicadores del éxito, por el contrario, según los estudios, la determinación es la que se muestra como un gran predictor del éxito, pues ésta es pasión y perseverancia para alcanzar las metas a largo plazo, determinación es resistencia”.[2]
Las dificultades u obstáculos siempre estarán presentes a lo largo de la vida, de la misma manera se harán presentes cuando se estén haciendo las actividades en búsqueda de la meta. Algunos obstáculos pueden ser tan difíciles de superar que inducen al fracaso, es aquí donde la determinación se pone de manifiesto para continuar luchando por lo que se desea alcanzar. Un elemento imprescindible para alcanzar las metas es no darse por vencido, “no tirar la toalla”, levantarse las veces que sean necesarias con coraje y valentía, comprometiéndose en alcanzar los objetivos planteados, manteniendo una actitud positiva ante la adversidad, sin perder de vista lo que se está intentando lograr creyendo siempre que es posible.
Las metas en distintos momentos pueden parecer inalcanzables, ya sea por su nivel de dificultad o porque las condiciones bajo las cuales se establecieron han cambiado. Por ello, cumplir las metas conlleva dedicación, esfuerzo, tiempo y recursos, en ciertas etapas se realizarán sacrificios, los cuales no solo afectarán la vida personal sino la vida familiar y la forma en cómo se relaciona la persona con el resto de la sociedad. Por consiguiente, facilitará la consecución de la meta el contar con la comprensión y el apoyo de la familia, que motiven a la persona a seguir esforzándose especialmente en los momentos de más dificultad. En tal sentido, si se proviene de una familia en la que se promueven los valores, la superación personal, el respeto de la propia identidad, es decir una familia funcional, facilitará la consecución de las metas de sus miembros, caso contrario ocurre el familias disfuncionales en las que no existe el respeto y que sólo siguen unidos por el lazo biológico, lo cual puede llevar a desistir de los sueños y a no concretarlos en metas; sin embargo en tal situación aún no es imposible alcanzar las metas pero si requerirá un esfuerzo superior el vencer ese obstáculo. Por tanto, es de gran magnitud e importancia el apoyo familiar para la consecución de las metas.
En tal sentido el éxito en la vida, traducido como la posibilidad de alcanzar las metas trazadas no debe estar condicionado a otras personas; lo más importante a tener siempre presente es que el futuro de cada persona depende de sí mismo, de hasta donde se puede llegar según los propósitos establecidos, del grado de claridad que tenga y la congruencia en la ejecución de las actividades para conseguirlo. El futuro depende de uno mismo.
El éxito radica en ser coherente con las acciones para alcanzar las metas[3], buscar la coherencia en las acciones implica que, aunque diversos factores sean obstáculos por las distintas circunstancias en las que se presentan, deberán ser superados de forma tal que permitan seguir avanzando en la consecución de la meta sin desistir. De la misma manera y en el transcurso del tiempo se podrán ir sumando obstáculos de otra índole, tales como salud, la situación familiar, entre otros, que deberán ser superados uno tras otros con el propósito de alcanzar la meta tan ansiada.
Como se ha mencionado, las metas requieren precisión y detalle para su cumplimiento y nacen de los sueños, aspiraciones o deseos, los cuales se manifiestan desde temprana edad; es así como desde la primera infancia el niño manifiesta su deseo, externado que, cuando sea grande quiera ser médico, veterinario, piloto, o cualquier otra profesión, en el transcurrir del tiempo esa aspiración puede variar o mantenerse, en muchas ocasiones influenciada por algún miembro de la familia o uno de los progenitores se dedica a una profesión que resulta de admiración para el niño y que provoca el deseo de imitación. Puede haber casos en los que uno de los progenitores insista o incentive al niño a determinadas tendencias porque él o ella cree que es lo indicado pudiendo ejercer presión hasta el nivel de la imposición. Para que cualquier caso de sugestión hacia el niño pueda ser superado por éste requiere que se le promueva una autoestima fuerte, ya que de esa manera permitirá, según lo establece la autora Virginia Satir, “que la autoestima fuerte es el medio que nos permite ser más humanos, estables y felices, crear y conservar relaciones satisfactorias y ser individuos adecuados, eficaces y responsables.”[4]
En la medida que los niños crecen y se desarrollan convirtiéndose en jóvenes, pueden aspirar a realizar sus propósitos buscando la aprobación de sus padres o representantes, lo cual puede conllevar hacia tensiones en la familia si los deseos del primero no son congruentes con las ideas de los segundos. Por tanto, para los padres de familia es muy importante fomentar en sus hijos, desde temprana edad, la búsqueda de sus deseos a futuro, dirigiendo y orientando sus sueños, pero permitiendo que ellos decidan y se embarquen en esa travesía para alcanzarlos cuando se conviertan en metas.
Se recomienda anotar lo que se quiere conseguir en la vida, validar el beneficio que traerá el cumplir con ese sueño, traducir esa ilusión, idea o sueño en meta e iniciar, con actitud positiva, las actividades necesarias para que; con el tiempo y esfuerzo, se conviertan en realidad. De esa manera la consecución de las metas se convertirá en uno de los principales factores de la felicidad.
[1] Stephen R. Covey, Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, Buenos Aires: Paidos, 2003.
[2] Ángela Lee Duckworth, Psicóloga y escritora estadunidense. «Grif: el poder de la posición y la perseverancia» 2016
[3] Revista Forbes España, en el artículo 10 consejos para alcanzar tus metas
[4] Satir, Virginia. Nuevas Relaciones Humanas en el Núcleo Familiar, editorial Pax Mexico, 2005, pp 47
“DERRIBANDO BARRERAS”
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