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Ensayo “Una educación” Tara Westover.
Capítulos 22 al 26.
Tema: LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE.
La situación familiar, en el contexto de las limitantes que resultan de las carencias económicas, educativas y de acceso a las instituciones estatales, por mencionar algunas, generan consecuencias respecto a la dinámica con la que se desarrolla la familia. Es en esta dinámica que las relaciones internas entre los miembros que la conforman, aportan niveles de comportamientos que en algunos casos son nocivos para el funcionamiento familiar, mismos que no son tratados dentro de la familia y van en progreso hasta evolucionar en situaciones que generan rupturas familiares.
La violencia para la autora Aleaga, se traduce en la diversidad de relaciones, hechos o acciones, mediante la cual «un individuo o grupo social viola la integridad física, psicológica o social de otra persona.»[1] Se analiza que, en este sentido la relación, hecho o acción debe estar encausada en generar como motivación, una consecuencia negativa para quien la sufre.
Cuando Tara comparte su experiencia de violencia en su propio hogar, ella sabe que es esta la realidad de muchas personas en la vida diaria, es dicha cotidianidad con la que se enfrentan las personas, y que Tara retrata a la perfección la disfuncionalidad de las familias; pide a gritos un auxilio que nunca llega por parte de una madre inmersa en una cultura dominada por el pensamiento y las acciones de los hombres de esta familia; es donde debe salir Tara a un mundo que la sorprende y le hace valorar lo realmente importante, y es que como lo diría Fernando Vidal Fernández, «la familia es la agrupación humana primordial por antonomasia y la más elemental de todas. Es la piedra angular de la estructura social y cultural; el lugar donde se construye la cultura: se afianzan las creencias y los valores cognitiva, normativa y emocionalmente en un solo proceso que trenza las tres legitimaciones y las arraiga en la propia definición de la identidad del sujeto en formación.»[2]
El paradigma del desarrollo de familias como la de Tara, supone el tener miembros de la familia que son víctimas en este proceso de violencia, por parte de otros miembros, lo cual traduce la idea de asimilar la violencia como algo cotidiano o normal hasta cierto punto. «La conducta agresiva en el ser humano puede interpretarse como manifestación de un instinto o pulsión de destrucción, como reacción que aparece ante cualquier tipo de frustración o como respuesta aprendida ante situaciones determinadas.»[3]
La agresión de un miembro de la familia hacia otro, responde a un patrón de conducta aprendido, es decir si se ha enseñado desde los inicios, el responder de tal manera, lo cual conlleva a la violencia en determinadas situaciones; el agresor responde a las vivencias de su niñez, ocultando miedo o inseguridad producto de un padre agresor, y éste al llegar a su adultez «prefiere adoptar la personalidad del padre abusador a sentirse débil y asustado.»[4]
Esta formación puede darse en Idaho, en el Cairo o en San Salvador, pero siempre llevará las secuelas hacia nuestra vida futura, en nuestras relaciones personales, relaciones laborales, en las finanzas, en cada aspecto importante siempre denotaremos esa vida en familia, recordaremos el sentimiento dado por la maternidad, por esa breve, pero importante etapa, en la que el apego de niños nos lleva a las faldas de nuestra madre.
Y si bien, algunos autores, describen la violencia, como una manera de ocultar el miedo o inseguridad, hemos decidido detenernos, en este tema, ya que si bien es cierto Tara, vive en un ambiente de violencia psicológica por parte de su familia a lo largo de su vida, podemos observar que llega un punto en el cual, su hermano trasciende a un tipo de violencia física; en relación a dicho acontecimiento, es necesario ocupar estas líneas para mencionar y reflexionar que, hoy por hoy, la violencia psicológica y física es un tema polémico, que nos indigna como seres humanos que somos, y es que cada día vivimos tiempos de violencia, y aunque esto es generalmente en contra de las mujeres, no podemos dejar a un lado el número de hombres que son violentados, pero que no denuncian porque nuestra sociedad está acostumbrada a ver débiles a las mujeres, y menosprecian o discriminan a los hombres que viven en situaciones de violencia dentro de sus hogares o su grupo familiar.
La violencia contra las mujeres y niñas, como el caso de Tara, es un problema grave, ya que si bien es una violación de derechos, psicológicamente tiene su impacto a largo o corto plazo, pues esta serie de traumas afectan la participación de las víctimas en la sociedad, de una manera plena que impacta a sus familias, comunidad e incluso el país donde viven.
En relación a este problema y aunque se han dedicado muchos años luchando para erradicar la violencia, aún falta mucho camino por recorrer, falta promover programas dentro de los cuales se les indique a las personas qué hacer ante estas situaciones de violencia, falta un efectivo acceso a la justicia a las víctimas, es decir aún no se hace lo suficiente para detener y prevenir la violencia.
Por otra parte, la personalidad de Tara se configura al tener nuevas experiencias en su vida, como lo es la formación académica; ésta comienza a liberar la mente y la lleva a identificar lo errada que están las ideas o pensamiento mágico religioso del padre, que trata de darle explicación sobrenatural a todo lo que sucede en la vida y decir que todo es por causa de dios[5].
Con la educación, inicia a cuestionar y a identificar cómo es su familia, inicia a contradecir el entorno familiar y social, pero no es tarea fácil; los complejos de independencia y paranoia siempre están presentes, incidiendo en las decisiones de Tara, concretamente al no querer recibir ayuda económica del gobierno, asistir al médico o tomar medicamentos. Se entera que el padre no es alguien que no haya sido estudiado anteriormente, puede identificar el trastorno afectivo bipolar[6], al notar que el padre días es comprensible, días es paranoico, días es dictador y manipulador; trastorno que también es transmitido al hermano Shawn.
La adaptación en la universidad y siempre producto de la determinación e independencia, llevan a Tara a no querer volver a la casa, e intentar no relacionar nada de la vida universitaria con el hogar ni viceversa, incluyendo personas; estos sucesos son por vergüenza o timidez, pudiendo ser la causal que en el hogar es una “Tara” muy diferente, desde su aspecto físico hasta estado emocional; la “Tara” universitaria, es una chica sobresaliente y “normal” que va al médico y recibe dinero del gobierno, pero esa normalidad en la casa sería catalogada como contraria a dios, ramera o servidora de los Iluminatis; es por ello, que hay hermetismo con las personas ajenas a la familia.
Esa situación que Tara vivió en su hogar, es la realidad que viven muchas mujeres día a día, y aunque Tara logró salir y romper lazos con su familia, aún hay personas que no salen de esa triste realidad, es por ello que se deben tomar estos temas con la importancia que merecen y hacer algo para cambiar esa realidad, porque incluso en este momento que estamos leyendo este ensayo, el número de hechos de violencia intrafamiliar, feminicidios y homicidios crece cada día más y mientras se les da más importancia a otros temas, dejamos a un lado lo verdaderamente importante.
Bibliografía
Almenares Aleaga, Mariela, Isabel Louro Bernal, y Maria T. Ortiz Gómez. 1999. «Comportamiento de la violencia intrafamiliar.» Revista cubana de Medicina General Integral. http://scielo.sld.cu/scielo.
Caldera Montes, Juan Francisco, Gerardo Amador Beas, Óscar Ulises Reynoso González, y María del Rosario Zamora Betancourt. 2015. «Pensamiento mágico en estudiantes de Psicología.» Revista de Educación y Desarrollo 30-35.
Quiñones Rodríguez, Mayra Cristina, Yadira Arias López, Emilio Manuel Delgado Martínez, y Armando Javier Tejera Valdéz. 2011. «Violencia intrafamiliar desde un enfoque de género.» Centro provincial de promoción y educación para la salud CIEGO de Ávila. http://www.revmediciego.sld.
Restrepo Moreno, Sebastián, Jenny García Valencia, Cristian Vargas, y Carlos López Jaramillo. 2019. «Desempeño cognitivo de los pacientes con trastorno afectivo bipolar y síndrome metabólico.» Revista colombiana de psiquiatría 149-155.
[1] Almenares Aleaga, Mariela, Isabel Louro Bernal, y María T. Ortiz Gómez, «Comportamiento de la violencia intrafamiliar», Revista cubana de Medicina General Integral. (1999), http://scielo.sld.cu/scielo.
[3] Quiñones Rodríguez, Mayra Cristina, Yadira Arias López, Emilio Manuel Delgado Martínez, y Armando Javier Tejera Valdés, «Violencia intrafamiliar desde un enfoque de género.» Centro provincial de promoción y educación para la salud CIEGO de Ávila. http://www.revmediciego.sld.
[4] Ibid.
[5] Caldera Montes, Juan Francisco, Gerardo Amador Beas, Óscar Ulises Reynoso González, y María del Rosario Zamora Betancourt. «Pensamiento mágico en estudiantes de Psicología.» Revista de Educación y Desarrollo, 2015: 30-35.
[6] Restrepo Moreno, Sebastián, Jenny García Valencia, Cristian Vargas, y Carlos López Jaramillo. «Desempeño cognitivo de los pacientes con trastorno afectivo bipolar y síndrome metabólico.» Revista colombiana de psiquiatría, 2019: 149-155.

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