Arévalo Abrego, Candelario de Jesús - CIF 2021020309
Cortez Martínez, Martha Yesenia - CIF 2021020166
Pérez Vargas, Karen Ybeth -CIF 2021020249
Rivera Menjívar, Max Edwin -CIF 2021020124
Saravia Garcia, William Aldair - CIF 2021020225
Sobrevivir a una explosión, ver el nacimiento de un sobrino frágil, ingresar a una institución educativa prestigiosa sin ni siquiera tener certificado de nacimiento ni haber estudiado en una escuela, solamente puede ser por intervención divina, o como diría el padre de Tara, ¨regalos de Dios¨. Creencias religiosas que fueron transmitidas por el papá a la autora y que la configuran en las relaciones sociales, según el contexto social y el tiempo (hogar, universidad). Ella reconoce conscientemente que no desea relacionar a la familia con la universidad, con el propósito de evitar la violencia intrafamiliar que ello le genera y sufre.
Cuando las demás personas indagan en nuestra vida, solemos buscar nuestra zona de confort, ese espacio cómodo en donde decimos lo que quieren escuchar los demás, evitando revelar los detalles por los cuales consideramos que nos pueden juzgar. Tara al ser increpada de su educación, se nos muestra como una persona que prefiere evadir la realidad de donde viene, pero a la vez enfrenta su situación, su pasado, y se expone tal cual es, y en esa situación se puede desprender el complejo de la intrusión con Tara, donde ella en semejanza con sus compañeros de estudio se puede ver en una situación incómoda.
Es difícil ver y aceptar que muchas ideas con las que hemos crecido y que se nos han inculcado como verdades irrefutables, comienzan a carecer de sentido, poniendo en tela de juicio de juicio su veracidad. Así, a Tara se le instruyó en la iglesia mormona sobre el tema de la poligamia, cuya práctica comenzó a ser introducida por Joseph Smith alrededor de los años 1839 y se formalizó públicamente en 1852. A la autora, el tema de la poligamia, le era normal; sin embargo, en el fondo dudaba de sus propias convicciones y sale a la luz el egocentrismo trasmitido por el padre, cuando ella manifiesta que aceptaría la poligamia, siempre y cuando fuera la primera esposa.
Nuestra vida cotidiana está llena de aspectos en los que en un principio creímos fervientemente, y que a posteriori dudamos de ellas. Parafraseando a Lacan, todos tenemos traumas generados en nuestra infancia con las que vivimos en la adultez, esos complejos que son generados desde que somos engendrados en nuestra madre con el gran milagro de la vida.
La evolución de la personalidad, y el fruto de los patrones familiares entrelazados con el cúmulo de creencias que suponen todo un coctel de caracterizaciones que se introducen en el ser humano, devienen en generar en algunos casos, limitaciones en el desarrollo pleno de la persona; la limitación en este punto en el ámbito educacional, por mencionar un ejemplo, contraviene la realización de la auto concepción en pro de generar una perspectiva personal del individuo, como respuesta cognitiva a las vivencias que se plantean.
Tara nos lleva a reflexionar sobre el rol de la mujer en la sociedad, pues incluso en la actualidad, su derecho de acción es mermado por una serie de concepciones culturales y sociológicas que han sido transmitidas desde el seno familiar y que traducen su desvalorización como personas a quienes atribuir la oportunidad igualitaria de luchar, superarse y alcanzar sus metas sociales, académicas y laborales, entre otras; su paradigma se enfatiza en algunas ideas como se muestra en la siguiente mención, «los hombres emergen como líderes, y como figuras de autoridad, como resultado de su participación en una serie de prácticas, estando solo algunas de estas basadas en ejercicio de poder.» Observamos como históricamente el paradigma femenino ha sido enmarcado dentro de un estado de dependencia, subordinación, servidumbre y sumisión.
Social e históricamente, la “imagen de la mujer “ se ha erróneamente caracterizado como un ser dependiente, sometido y muchas veces hasta pasivo, no obstante ambos géneros son iguales y es necesario romper ese paradigma del rol de la mujer en la sociedad, dejando de lado los estereotipos de género, es decir caracterizarlos mediante colores y juguetes que “identifican” a cada sexo, y fomentando la igualdad de acceso a espacios laborales, educativos, así como el alcance a las herramientas tecnológicas e innovación en la tecnología.
Actualmente la equidad de género ha tenido un avance, pero aún falta mucho camino por recorrer y crear espacios que rompan estereotipos de género dentro de la sociedad, reconociendo la importancia del contexto familiar, pues los padres o encargados de los niños, niñas y adolescentes, juegan un papel importante y fundamental en el camino a la equidad de género.
Gloria Bonder en la revista Iberoamericana de Educación, tomando de base las conferencias regionales sobre el desarrollo de la mujer en el ámbito económico y social de América Latina y el Caribe, arguye que en América latina, la participación de la mujer en el área educativa ha tenido un realce respecto al sector de los hombres; y que en países como Costa Rica, Uruguay y Argentina la participación de las mujeres en estudios superiores supera incluso algunos países de Europa, sin embargo en países como Guatemala, Bolivia y Perú, por el contrario, se presentan deficiencias en este sentido, prevaleciendo la desigualdad social, donde la brecha de las clases sociales establece que las mujeres con un nivel económico alto, consiguen un nivel de educación en el mismo sentido, y por el contrario mujeres con carencias económicas o de sectores rurales devienen en un nivel de analfabetismo.
La incorporación de la mujer al sector educacional, y su progreso visualiza la oportunidad de habilitar en la sociedad nuevos espacios de participación para las mismas. Pese a haber un notable cambio en su rol como agente influenciador en la sociedad, continúan en algunos casos vestigios de las limitantes hacia este sector social, mismos que incluso son pregonados por las mismas mujeres, desde su seno familiar, y que trasmiten en sus modelos de crianza como parte de la cultura histórica a la cual responden.
Es aquí donde debe aplicarse el efecto Pigmalión retomado en el libro de Tara, el cual implica creer en un hecho, tener la expectativa de que se es capaz de realizarlo y acompañar lo anterior con mensajes positivos de ánimo. Esto conlleva un cambio en la mentalidad del sujeto, en este caso en la mente de Tara, para superar las ideas y creencias que le hacen sentir que no es merecedora ni capaz de lograr sus sueños. A medida que los seres humanos entendamos y tomemos como nuestro el efecto Pigmalión, podremos «establecer una conexión o simbiosis, que convierta al efecto en un poderoso estímulo», que nos significará el éxito en lo que nos propongamos.
Tara identificó los motivos de la vergüenza que sentía, y concluyó que más allá de sentirse avergonzada de su familia, lo que le producía vergüenza era la situación que había enfrentado a lo largo de su vida en su seno familiar, ¿Por qué resaltamos este punto? Porque más allá de una decisión, lo que Tara hizo fue aceptar su realidad y cambiarla.
La vergüenza era producto de la auto desvaloración, de la baja autoestima generada por la familia, donde a ella se le había fomentado que el lugar de la mujer era la cocina. Tara, por la autodeterminación que poseía y el carácter que se generó en la etapa de la adolescencia, se autorreguló o reformuló los conceptos que había aprendido por sí misma, de la familia y amigos, encontrando su identidad a través de la educación formal, que contribuyó a fortalecer la autoestima.
Ante una situación que afecta nuestro desarrollo personal, es necesario cambiar de actitud ante ella, aclarando que aceptar no puede ser confundido con el resignarse, ya que, se debe ser responsable de nuestra realidad y poco a poco, realizar acciones encaminadas a cambiarla.
Aunque en este libro podemos leer solamente la historia de una mujer, si todas las personas realizamos cambios en nuestras vidas, sin importar que esos cambios sean pequeños, que no nos quepa duda que esos pasos tendrán como resultado, cambiar el paradigma de la mujer en la familia y sociedad.
Bibliografía
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