. Marta Lidia Garay de Cienfuegos  

2. María Magdalena Solórzano Erazo  

3. Ivonne Elizabeth Arias  

4. Raúl Alberto Taura.   




ERES PURO ORO 

 

Todos los seres humanos pueden desarrollar la inteligencia emocional, entendida como la capacidad de motivarse a sí mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de saber controlar los impulsos, de evitar que la angustia interfiera en las facultades racionales, en la capacidad de empatizar y confiar en los demás. 

 

La autodeterminación es un término que puede tener dos acepciones distintas; la primera, es la que la define como: “Decisión de los ciudadanos de un territorio determinado sobre su futuro estatuto político”, la cual está relacionada o pertenece al mundo jurídico; la segunda, es la que la define como: “capacidad de una persona para decidir por sí misma algo”[1], esta acepción está mejor relacionada con la psicología.  

 

En ese sentido, la autodeterminación hace referencia a la capacidad propia del ser humano, esa capacidad que deviene de la experiencia y el conocimiento para tomar decisiones que tendrán trascendencia en el futuro, eso que definirá a cada sujeto, entre lo que es en la actualidad y lo que se fija, mentalmente, llegar a ser. Los jóvenes suelen tener muchos sueños, aspiraciones y metas, pero a menudo se ven influenciados, en mayor medida, por las expectativas familiares, sociales o culturales sobre lo que “deben ser” o lo que “esperan” de ellos.  

 

Para Muñoz-Cantero, J. M. y Losada-Puente, L, la autodeterminación “se sitúa como un buen predictor de la calidad de vida, entendida como una estrategia que pretende incrementar y mejorar las prácticas educativas centradas en las necesidades de la persona a nivel global, y a lo largo de su desarrollo vital” 2]. Es menester valorar que, la idea que una persona tiene de sí misma tendrá impacto en el resultado de sus acciones a futuro; si bien es cierto, una persona puede tener gran capacidad para desarrollar una habilidad o acto, no será capaz de hacerlo sino cree en sí misma, sino se ve a sí misma haciéndolo. Gran impacto tiene, también, que a las personas se les mida o se les juzgue por aquello que naturalmente no pueden lograr. En palabras del célebre físico Albert Einstein, en una de sus frases se decía “Si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, pensará toda su vida que es un inútil”. Es por ello que los jóvenes deben ser orientados y apoyados en la búsqueda de sus metas, no solo por influencia de la iglesia, sociedad o su familia; sino también por los complejos que son dominantes a los factores culturales, ligados a una etapa vivida en la infancia, que tienen incidencia en la evolución y las relaciones del grupo familiar; es decir que, lo que define al complejo es el hecho que reproduce una cierta realidad del ambiente[3] 

    

Por consiguiente, la teoría de la Autodeterminación implica un enfoque hacia la motivación humana y la personalidad que usa métodos empíricos tradicionales, mientras emplea una metateoría organísmica que enfatiza la importancia de la evolución de los recursos humanos internos para el desarrollo de la personalidad y la autorregulación de la conducta[4]. Es imprescindible entender que la motivación toma un papel de suma importancia para la persona en la consecución de sus metas, se vuelve el motor que brinda el empuje, fuerte y constante, en el largo camino del desarrollo.  

 

Al retomar la lectura del Libro, “Una Educación” de Tara Westover, queda en evidencia que Tara, una joven llena de ilusiones y metas, no veía en sí misma las capacidades que la llevarían a estudiar en una Universidad de prestigio, tampoco a una Universidad fuera de su país; menos aún, a la Universidad de Cambridge en Reino Unido, donde han sido formados muchos científicos, filósofos y un sin número de profesionales de alto nivel mundial. Al inicio, Tara proyectó en su psiquis que había entrado a la Universidad BYU para estudiar música y dirigir el coro de su Iglesia, expectativa que fue influencia primeramente por sus padres, seguido de la Religión que le fue enseñada a lo largo de su niñez y adolescencia.  No obstante, al estar dentro de la Universidad BYU, Tara no eligió los cursos que su familia quería; al contrario, descubrió algo infinito y quiso probar esa infinitud del conocimiento, leyendo cursos de Geografía, Historia Judía, Política Exterior, entre otros más que abrieron su mente y la hicieron, por primera vez, pensar de forma libre, sin ataduras y sin sesgos ni tabúes.  

 

La curiosidad de Tara la llevó a lugares y oportunidades que ni ella misma hubiera podido imaginar unos años atrás, en su hogar entre las montañas de Idaho, con naturaleza grandiosa, pero doblegada a las leyes que le imponía su padre a causa de la religión, siendo educada por sus progenitores para ser una mujer esposa, sumisa y ama de casa, según lo dictaban las costumbres y normas religiosas a las que sus padres estaban tan arraigados. En la Universidad, Tara buscó respuestas a sus inquietudes y acudió donde un profesor de Historia Judía, a quien eligió por verlo tranquilo y amigable, con quien sostuvo una conversación de presentación y él, rápidamente, la motivó a exigirse más a sí misma, a expandir sus posibilidades más allá de sus fronteras, llevándola a creer en sí misma y logrando que pudiera llegar a la Universidad de Cambridge; no fue fácil, pues ella estaba llena de inseguridades y complejos, los cuales tenía que superar; siendo siempre su familia una especie de “piedra de tropiezo”, pues ellos no querían una hija que desafiara los cánones de su religión y costumbres.       

 

Sin duda, la autodeterminación de Tara fue clave en su superación, a pesar que las primeras semanas en Cambridge fueron abrumantes para ella, pues se manifestaron diversidad de diferencias, muchas veces superficiales, entre los estudiantes, tales como el tipo de ropa o prendas de vestir refinadas, el calzado, el acento al hablar, la etnia o nacionalidad, los modales, entre otros. Tara poco podía hacer, pues provenía de una familia de clase trabajadora, campesina, sin modales ni acento británico o europeo, sin ropa de gala, tenía en su mente cierto complejo respecto de sus demás compañeras y compañeros, por lo cual se sentía inferior, aunado que su familia era disfuncional y a causa de ello había sufrido en su adolescencia violencia física, reiterativa, por parte de uno de sus hermanos. Sin embargo, para el Profesor Jonathan Steinberg, ella era estudiosa, era “oro puro”, eso es lo que Tara era, mientras el Dr. Kerry expresaba palabras como “La persona en que te conviertas o llegues a ser, es quien siempre has sido, ha estado en ti desde el principio, eres oro”.[5] Fue entonces que Tara dejó a un lado sus limitaciones y así logró una meta inimaginable, estudiar en Cambridge.  

 

La autodeterminación, junto a otras circunstancias como la motivación de sus Profesores fue clave para que Tara rompiera sus límites, impuestos por su familia, la iglesia y la sociedad en la que vivía; eso es lo que los jóvenes necesitan, motivación, acompañamiento en su proceso de aprendizaje y sobre todo enseñarles a creer en sí mismos, a luchar por sus sueños, a superar sus límites para así alcanzar las más altas metas y encontrar el camino a la realización de su persona.    

    

En consecuencia, la familia, la cultura, la falta de recursos económicos, el idioma y el sufrimiento vivido por Tara no fueron obstáculo para sobresalir en los estudios; por el contrario, contaba con fuentes internas de motivación y autodeterminación para adquirir conocimientos e independencia emocional, planificación, creatividad, lógica y resolución de problemas. En fin, ella adquirió conocimientos de elementos esenciales de competencia para la elección profesional responsable sin ataduras, demostrando la asunción de una postura personal decidida y comprometida. 

 

Finalmente, una vez alcanzado un nivel profesional, es de apuntar que actualmente se exige un desempeño eficiente debido a la sociedad globalizada; además, de las competencias específicas propias de una determinada profesión, competencias genéricas o transversales, que se expresan en diferentes profesiones, tales como la capacidad de gestionar de forma autónoma y permanente el conocimiento crítico, investigar, trabajar en equipo y comunicarse en más de un idioma; esto hace valioso a un profesional como “oro puro” y atractivo para cualquier empresa o institución al seleccionar personal humano de alta calidad. 


[1] Real Academia Española: Diccionario de la Lengua Española, 23ª ed. 2014. Versión en Línea. https://dle.rae.es/autodeterminaci%C3%B3n 

[2] Muñoz-Cantero, J. M. y Losada-Puente, L. (2019). Validación del constructo de autodeterminación a través de la escala ARC-INICO para adolescentes. Revista Española de Pedagogía, 77 (272), 143-162. doi: https://doi.org/10.22550/REP77-1-2019-04 

[3] Jacques Lacan. (2003). “La familia”. Quinta edición: julio 2003. 26 

[4] Ryan, R. M., Kuhl, J., & Deci, E. L. (1997). Naturaleza y autonomía: Visión organizativa de los aspectos sociales y neurobiológicos de la autorregulación en el comportamiento y el desarrollo. Desarrollo y Psicopatología, 9, 701-728. 

[5] Tara Westower, «Una Educación», (2018),233. 

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