Ensayo “Una educación” Tara Westover. Capítulos 16 al 21.

Arevalo Abrego, Candelario de Jesus  - CIF 2021020309

Cortez Martinez, Martha Yesenia         - CIF 2021020166

Perez Vargas, Karen Ybeth                  -CIF 2021020249

Rivera Menjivar, Max Edwin                 -CIF 2021020124

Saravia Garcia,William Aldair              - CIF 2021020225



Tema: SIN RETORNO.

 

Iniciamos este ensayo describiendo la posición de la autora y principal personaje de la obra “Una educación”: Tara. A este punto, es una adolescente con grandes conflictos y dilemas respecto a iniciar su desarrollo académico, el deber de tomar una decisión de tal magnitud provocará en Tara un cambio rotundo en su percepción sobre lo que conoce y lo que hasta ese punto ha sido y es correcto, lo cual evidencia las consecuencias y frutos de lo que ha sido enmarcado por el desarrollo que Tara ha tenido en su seno familiar, a lo largo de su niñez y parte de su adolescencia.

En esa época, cuando se vuelve una estudiante activa dentro de un nivel superior, lleva consigo los complejos familiares transmitidos (Lacan, 1978), se pone en evidencia el escrutinio o juicio que realiza en todas las acciones u omisiones, tanto personales como interpersonales, concretamente preguntarse si esas acciones u omisiones son agradables o no a “dios”; inicia una convivencia con personas fuera del núcleo familiar, es decir, sus compañeras de universidad, es en este punto en el cual se inicia en Tara, un conflicto con sus complejos, ya que sus compañeras de apartamento la miran como “la rara” debido a su comportamiento, forma de vestir e incluso por no tener hábitos de aseo, que no han sido adquiridos por ella en razón de que dentro de su familia no se practicaban; también afloran los temores, producto de la manipulación o ignorancia que el padre ha sembrado y que esos temores le llevan a darle la razón al padre.

Pero la predisposición de Tara y que cuenta con la virtud de ser flexible para adaptarse y aprender rápido, es lo que la impulsa en continuar en la universidad, como parte de la autosuficiencia que ella posee por el complejo transmitido por el padre, con el único propósito de no depender de él y dejar de sufrir los cambios de ánimo o bipolaridad de éste y su hermano Shawn, que ejercen violencia psicológica y, en el caso de éste último, hasta física.

La universidad, introyecta en Tara y comienza a reconocer o despertar que el núcleo familiar es inconsciente de los errores que comete y aunque sabe que su familia no cambiará, su forma de ver las cosas, actitudes, costumbres o creencias, ella deberá continuar en ese proceso de transformación que ha decidido iniciar.

Al igual que Tara, muchas personas, específicamente adolescentes, se encaminan en la búsqueda de aspiraciones, metas que por lejanas que resulten de ser cumplidas, conllevan el tomar una serie de decisiones que les marcan el antes y después, respecto al contexto familiar de donde se emancipan, y conllevan las cargas emocionales que se desprenden de los acontecimientos venideros, dentro de los cuales, el único parámetro sobre el cual fijar un punto de medición es la familia, ya que la familia es el primer escenario en el cual la mayoría de seres humanos nos desarrollamos, es el primer grupo social al cual pertenecemos y del cual adquirimos los primeros conocimientos culturales, sociales o religiosos, los cuales además, se ven reflejados en nuestro desarrollo a lo largo de nuestra vida.

La rebeldía de la juventud de Tara, comienza a retar los principios o leyes del hogar, al comprar “ropa inadecuada” o en contra de “dios”, pero en la ejecución, el complejo del temor y de sumisión transmitido por el padre le vive replicando en la mente que está incorrecto, incluso llama a su propio cuerpo inadecuado y es que cada una de estas escenas que ella vive, esa pausa y constante cuestionamiento de saber si lo que está haciendo, para su familia sería lo correcto o no, es el reflejo de las inseguridades que han sido ocasionadas dentro de su seno familiar.

La lectura de un panorama deplorable que realiza la autora, al conceptualizar a su familia, la introduce en la dinámica de cuestionarse en su actuar, de darle suma importancia al mínimo detalle, que por pequeño que sea denotan una compleja diferenciación de su familia para con el resto de personas con las que se relaciona; a este punto la protagonista inicia a tener el conocimiento de lo trascendente que resulta tener un criterio diferencial respecto al manual de vida que ha escrito su familia.

“La familia es un campo de fuerzas en que se enfrentan categorías biológicas antitéticas” (Flaquer, 1997). Tal relación de oposición que surge en la adolescencia, respecto a las figuras de autoridad familiar, los padres, conlleva a enmarcar un panorama de estatus, y dentro de este, cada uno de los miembros adquiere un rango dentro de la familia basado en razones biológicas de sexo y edad como lo expresa el autor citado; en dicho sentido la familia de Tara muestra al padre como el miembro de más alto rango, pero vemos también como cada uno de los hijos de éste y hermanos de Tara han tenido su punto de inflexión respecto a la prerrogativas que Gene profesa.

Tara es testigo y una de las víctimas de una serie de acontecimientos que son producto de la transmisión cultural que ha marcado su familia; una familia disfuncional (Martínez Navarro) si partimos de la perspectiva de la psicoterapia familiar desarrollada por María del Pilar Martínez Navarro, pues encontramos el sentimiento y accionar del padre de no querer permitir que sus hijos salgan del seno familiar, sino que pretende que éstos se mantengan trabajando en la empresa familiar, y es por ello que niega totalmente su apoyo cuando sus hijos, como por ejemplo Tyler y Tara, deciden iniciar sus estudios universitario.

Gene, como una forma de someterlos y mantenerlos bajo su seno familiar, expresa que el estudio fuera de la casa no es de Dios, habiendo desde muy pequeños inculcado a sus hijos el temor a Dios, no como “respeto”, sino como un miedo a la amenaza de un castigo divino, como consecuencia del incumplimiento de los mandatos de la iglesia. Y ante el enojo y frustración de no conseguir que Tara desista de su deseo de ir a la universidad, llega el momento en que aumenta su tensión y explota de forma violenta, agrediendo verbalmente tanto a Tara como a la esposa, lo cual también es síntoma de esa disfuncionalidad.

Pero, así como la falta de estudio jugó un rol fundamental en Tara, también la influencia de sus hermanos, en su mayoría hombres, fue clave en su vida, no solo por todos aquellos traumas creados por la presencia de figuras del hombre en su vida, sino también porque aprendió a concebir el mundo y la vida desde una visión mayoritariamente masculina, siendo esa misma influencia la que llevó, a Tara tomar decisiones que cambiaron su vida.

Y aunque al enfrentar nuevos retos académicos, nuevos pensamientos, todo el mundo al que ella está acostumbrada a intentar subsistir, lo cierto es que esa transformación demográfica, social, cultural e intelectual, van a ser los cimientos para nuevos apegos y trastornos que poco a poco van a ir surgiendo; uno de ellos es la asignaciones de tareas básicas como el aseo e higiene no solo personal, sino que del área común que comparte con sus compañeras de apartamento, pero que a criterio propio cree que no necesita limpiarse, denotando una falta de la figura materna en su nueva vida, ya que estaba acostumbrada a depender de ella para la realización de tareas básicas como el aseo.

Un elemento importante, es el hecho de que Tara vuelve su mirada atrás, y se recrimina sin saber por qué ella no ha tenido una educación, situación que cargará durante largo tiempo y quizá durante toda su vida, y que a su vez pudo acarrear en ella complejos de inseguridad, inferioridad o incluso de baja confianza. En similares condiciones podemos decir que esto produciría en Tara, lo que Lacan denomina un Malestar interoceptivo, originado por una insuficiente adaptación ante la ruptura de las condiciones del ambiente al que ella siempre estuvo adaptada y donde encontraba todo lo que necesitaba para vivir: su seno familiar, de donde ella retoma hasta en sus sueños con Shawn, tal como lo ha expresado Lacan, esto concuerda con la experiencia como fondo último de la imago del seno materno o bajo la fantasía del sueño.

No obstante, lo anterior, todo ese escenario vivido por Tara, en ese momento de su vida, la desinformación que ella sabía que tenía, y ese choque cultural con las personas con las cuales convivía en ese momento de su vida, le hizo madurar de manera personal e incluso intelectual, ya que en esa misma “mirada hacia atrás” se dio cuenta que el mundo no solo era “la montaña”, que lo correcto no solo era lo que su familia le había enseñado, y que para lograr superarse, ella debía seguir su camino, sin retorno.

 

Bibliografía


Flaquer, L. (1997). La emancipación familiar de los jóvenes. Estudios de juventud.

Martínez Navarro, M. d. (s.f.). Funcionalidad y Disfuncionalidad de la Familia. México DF: UNAM.

 





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