Alumna Sara Nohemy Garcia Leonardo.
Quizá en estos capítulos podría enfocar mi análisis en una pregunta, ¿Por qué quería Tara -y sus hermanos- escapar del trabajo de casa, para trabajar en la calle? Es decir no se quería ir porque no quería ser productiva y trabajar, no se quería ir porque quería descansar de la actividad física, entonces podríamos decir que aparte de las complicadas tareas que el padre de Tara asignaba a su cuadrilla ella quería finalmente salir de esa burbuja donde la figura de autoridad quería someter a sus hijos a tal grado que ellos prefirieran seguir brindando su esfuerzo físico a otras personas y no a su padre; su creencia sobre todo que las mujeres eran para estar en la casa y no ser productivas en verdad no entiendo personalmente cual es la base de tanto limite en la mente del padre de Tara, ya que estos derecho han sido ganados a pulso por parte de mujeres y organizaciones a nivel mundial, tradicionalmente, las mujeres han tenido la responsabilidad por el llamado trabajo reproductivo –esto es, el cuidado de la casa y de quienes en ella habitan– como diferenciado del trabajo productivo, que implica intercambios monetarios en el mercado, que estaba reservado a los varones. Algunos cambios sociológicos de importancia, tales como la entrada masiva de las mujeres al mercado de trabajo y la modificación del tamaño de las familias derivada de una caída sostenida en la tasa de fertilidad, han provocado una crisis de este modelo, que ha llevado a replantearse el equilibrio –o mejor, la relación– entre dos de los más importantes espacios de la vida de cualquier persona: la familia y el trabajo. Quizá podría leerse con cierto tinte feminista pero en realidad me sorprende en la lectura de estos capítulos y a lo largo del libro que exista tanto inconciencia por parte de los progenitores de esa familia; pienso que estas actitudes llevan a la desintegración familiar y me doy cuenta y se desvanece la idea que tenia personalmente que la desintegración familiar se da por el abandono de uno de los progenitores pues me doy cuenta que la presión que generaban los padres Westover también llevaron a que sus hijos optaran por huir del nido y desintegrar la familia a tan temprana edad; y que la desintegración familiar se manifiesta con la ruptura de los lazos principales que unen el núcleo familiar, situación que sin duda cobra influencia en el desarrollo de sus miembros, provocando así el quiebre en los roles de sus integrantes, por su incapacidad de desempeñarlos en forma consciente y obligatoria dando como resultado la insatisfacción de las necesidades primarias de sus miembros. Sin embargo, la feminización del mercado laboral ha significado a partir de varias décadas un impulso de la perpetuación de la idea del hombre como el principal proveedor del hogar, y como jefe del mismo, debido a que sus ingresos son superiores a los de las mujeres. Los elementos tradicionales de integración social, aparte del propio lugar de trabajo en torno a la actividad laboral, son la familia y la comunidad. En épocas de transición, ya sea de una sociedad agrícola a otra industrial, de una industrial a una posindustrial, es sobre todo a la familia y a la comunidad a quienes incumbe mantener la cohesión social. Asimismo, la familia transmite gran parte de los conocimientos prácticos y teóricos que los más jóvenes han de adquirir para prosperar en el mundo laboral de los adultos. Por eso no es de extrañar que, siempre que se producen estas transformaciones en los centros de trabajo, las familias y las comunidades formadas en torno a las organizaciones laborales se vean sometidas a una gran tensión. La familia ha cambiado profundamente durante los últimos cien años. Las mujeres rechazaron la identidad de amas de casa que les asignaba la sociedad industrial. Por otro lado en estos capítulos nos damos cuenta que no existía tal persecución, tales designios de Dios y tal destrucción como se los había planteado el padre de Tara, creo que eso sirvió a mi punto de vista a que Tara y sus hermanos pudiera fortalecer más su idea de echar alas y poder explorar el mundo de una manera distinta a la que había sido enseñada; con la idea principal que la conducta social de los niños se desarrolla mediante un proceso de socialización a lo largo de la vida, por el cual el sujeto adquiere las habilidades, los roles, las expectativas y los valores del grupo cultural o social al que pertenece. La socialización es importante porque ayuda al sujeto a ser un miembro útil y aceptable de la sociedad, que propicia y contribuye a la cultura. En cualquier parte del mundo, los padres reconocen cuán importante es la socialización-menos a los padres de Tara-; lo cual se manifiesta en los objetivos que comparten para el desarrollo del niño. Por ejemplo, normalmente y en su gran mayoría, los padres desean que sus hijos sean saludables y se desarrollen físicamente bien, asimismo que se capaciten, de tal manera que en la edad madura lleguen a la autosuficiencia económica y piensen y actúen satisfactoriamente dentro de la estructura cultural y social; en este sentido, los padres tienen interés especial en inculcarle la moral, los códigos, las leyes, la religión y una ideología política, pero no de una manera impositiva sino opcional. Lo anterior mencionado es propicio para poder traer a cuenta y mencionar que “las relaciones que los padres establecen con sus hijos pueden variar en calidad y cantidad. Muchos psicólogos se han abocado al examen de la calidad de las relaciones entre padres e hijos, y en cómo esa calidad afecta el desarrollo social del niño. Algunas veces, las interacciones son afectuosas, tolerantes y proteccionistas; pero otras, son hostiles, déspotas, de rechazo o indiferencia. Sin embargo, casi todas las familias muestran una amplia gama de interacciones”. (NOHEMI ROMO P., BÁRBARA G. ANGUIANO N., RICARDO N. PULIDO O. Y GUSTAVO CAMACHO L. 2008).
Según Hoffman (1970), cuando se utiliza esta técnica disciplinaria con exceso, los niños tienden a ser coléricos y violentos. Además, los niños controlados por el empleo de la fuerza, generalmente, fracasan en su intento por lograr la internalización de las normas morales. Estos niños tienen una mayor propensión a ceder a las tentaciones y, después de cometer una "fechoría", están menos dispuestos a sentirse culpables o a confesar su error. Sin embargo, lo anterior no significa que el castigo provoca solo un impacto negativo en los niños, como lo podemos ver en el Libro de Tara Westover, pues esa violencia tanto psicológica como física afloro en Tara y sus hermanos hasta cierto punto de una forma positiva, en efecto, aunque el castigo frecuente o demasiado severo es dañino, el moderado puede ser un recurso idóneo en determinadas circunstancias. Como conclusión y respuesta a la interrogante que me planteaba al principio de este libelo es que considero que Tara necesitaba sentir un respiro de tanta presión y violencia psicológica por parte de su padre y por ello prefería salir de su casa a trabajar porque creo que ella sabia que seria un primer paso para poder volverse independiente y salir de esas creencia fracasadas enseñadas por sus padres como lo fue el evento del año 2000, llamado Y2K, el error informático que pudo llevar el mundo al colapso, pero no fue así, pues lejos de ser apocalíptico si tuvo algunas repercusiones pero no precisamente del tipo que el padre de Tara refería; pues por ejemplo en Estados Unidos los efectos reales fueron entre otros que: “150 máquinas tragamonedas en las pistas de carreras en Delaware dejaron de funcionar. El observatorio naval, donde funciona el reloj principal que marca el tiempo oficial del país, tuvo una interferencia de Y2K en su sitio web. Debido a un problema de programación, el sitio divulgó que la fecha era el 1 de enero de 1910. En Pennsylvania, un ordenador de la biblioteca de una escuela primaria cobró al cuerpo estudiantil excesivamente por tener prestados los libros durante 100 años” (Historia de la Informática 2012)
Referencias
Historia de la Informática. Historia de la Informática, El Efecto 2000. 2012 de Diciembre de 2012. https://histinf.blogs.upv.es/
NOHEMI ROMO P., BÁRBARA G. ANGUIANO N., RICARDO N. PULIDO O. Y GUSTAVO CAMACHO L. «RASGOS DE PERSONALIDAD EN NIÑOS CON PADRES.» REVISTA IIPSI, 2008: 117-127.
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