Grupo 1:
-María Magdalena Solórzano Erazo.
-Lidia Garay de Cienfuegos.
-Raúl Alberto Taura.
-Emerson Napoleón Jarquín Chinchilla.
-Eduardo Abullarade.
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on el presente texto se pretende exponer al lector que la emancipación de los hijos respecto a sus padres puede ser el resultado de una lucha de poder, en la que los hijos requieren ser los titulares de sus propios derechos, es decir, la lucha por adquirir el protagonismo de sus propias vidas, considerando que su libertad, la cual antes se veía restringida y que limita su toma de decisiones debido a su edad, ahora quiere ser retomada. Debe considerarse que la emancipación también puede alcanzarse por medio de una orden emitida por la autoridad competente.
El término emancipación deviene del verbo “emancipar”, el cual puede ser definido como la libertad de la patria potestad, de la tutela o de la servidumbre, salir de la sujeción en la que se estaba[1]; comprendido como toda acción que permite a una persona acceder a un estado de autonomía. El niño desde que nace está en constante aprendizaje, en sus etapas iniciales es dependiente de otros y debe ser tutelado para que su formación sea sana e integral, en la medida que crece y se desarrolla se va formando o adquiriendo la visión que se plantea conseguir en las distintas áreas de su vida, las cuales pueden estar en contraposición o desacuerdo con las personas que lo han guiado en el inicio de su vida. Este posible conflicto lo lleva a buscar la emancipación con el fin de buscar sus aspiraciones personales, invertir tiempo en lo que le gusta y energía para cumplir las metas.
Por cuanto la finalidad de la emancipación es disminuir la incapacidad del ejercicio que tienen los adolescentes, para que puedan por sí solos ejercer ciertos derechos y contraer determinadas obligaciones. En El Salvador se reconocen dos tipos de capacidad: la capacidad de goce y la capacidad de ejercicio, la primera es la que tenemos todos desde el momento del nacimiento, así lo regula el Código Civil[2], esta capacidad es la que por regla general tienen todos los niños, niñas y adolescentes, es decir gozan de algunos derechos fundamentales, pero no pueden ejercer otros derechos que son propios de la capacidad de ejercicio. La segunda capacidad, llamada también capacidad legal, es la que tiene toda persona mayor de edad y en el pleno uso de sus facultades, así lo regula el mismo Código Civil[3]. Se dice que, en El Salvador no se adquiere la mayoría de edad sino hasta que se cumplen dieciocho años de edad, por ende, todo el que no ha cumplido esta condición no puede gozar de la capacidad de ejercicio.
En ese orden la Ley LEPINA, en su marco normativo, dispone que niño o la niña es toda persona desde el instante de la concepción hasta los doce años y adolescente es toda persona desde los doce años de edad cumplidos hasta los dieciocho años de edad[4].
Dentro de la familia como institución, se reconoce la autoridad del padre y la madre como jefes dentro del hogar, rol que ejercen no solo de forma inerte, sino también por Ministerio de Ley, tanto es así que los hijos están sujetos a una institución propia del Derecho de Familia como es la “Autoridad Parental”[5], llamada en otros países como “Patria Potestad”. Es esta Institución bajo la cual los hijos deben respeto y obediencia a sus padres, deberes que se encuentran previstos y regulados tanto en el Código de Familia como en la Ley LEPINA, uno de ellos es el deber de convivir obligatoriamente al lado de sus padres, no puede(n) dejar el hogar sin el consentimiento de ellos, si lo hiciere(n), los padres pueden hacerlo(s) regresar usando los procedimientos establecidos en la legislación[6].
Por cuanto puede presumirse que debido a estas disposiciones legales, los hijos menores de edad no pueden ejercer por sí mismos, actos, contratos, o disponer de sus bienes propios, siendo estas algunas restricciones impuestas que se buscan romper en la emancipación; lo cierto es que sí pueden en algunas ocasiones, ejemplo de ello es que la Legislación permite que el niño o niña administre los bienes adquiridos con su trabajo o su industria, si ya hubieren cumplido catorce años de edad[7], asimismo, existen disposiciones legales en el Código de Comercio que posibilita a los menores de edad a ejercer como comerciantes individuales[8].
Se decía sobre la emancipación en el derogado Art. 273 del Código Civil de El Salvador, que “La emancipación es un hecho que pone fin a la patria potestad. Puede ser voluntaria, legal o judicial”. Se entiende que la emancipación legal o judicial, en El Salvador ocurre cuando el hijo cumpliere los dieciocho años de edad, y la emancipación voluntaria “se produce por mutuo acuerdo entre padre e hijo, sin embargo, son necesarios otros dos requisitos: instrumento público y autorización del juez”[9]
La emancipación coincide con las realidades de nuestros pueblos, comunidades y familias, puede ocurrir con mayor profundidad en zonas rurales, en donde los hijos en su adolescencia se rebelan contra sus padres y se van del hogar en busca de su propios intereses, los cuales pueden ser muy distintos a las expectativas de sus progenitores o tutores, comunidad y diferente a la cultura adquirida durante la formación.
La ruptura que conlleva la emancipación contribuye a la formación de nuevos hogares, a la búsqueda de la autosuficiencia por medio del trabajo y a la consolidación de la identidad en todo aspecto, situación que puede estar influenciada por otras culturas y épocas. Sin embargo, el Psicólogo Ruso Lev Vygotski sostiene “que el problema de los intereses es la clave para entender el desarrollo psicológico del adolescente; ya que las funciones psicológicas del ser humano, en cada etapa de su desarrollo, no son anárquicas ni automáticas ni causales, sino que están regidas por determinadas aspiraciones, atracciones e interés, sedimentados en la personalidad”.[10]
Existen ejemplos muy variados de emancipación, así como los hay de diversa índole, incluso se puede decir que cada persona vive su propio proceso de emancipación en algún momento de su vida; sin embargo, lo contrario se da en algunas situaciones, más allá de las discapacidades físicas o mentales que pudieran explicar tal situación, la falta de emancipación puede ser visto de manera extraña por la sociedad e incluso penalizado con la discriminación en algunas culturas.
En el presente texto se ha intentado plasmar la visión, de los adolescentes principalmente, que buscan, anhelan y adquieren independencia y autonomía en sus procesos de emancipación, lo que conlleva a una ruptura del vínculo familiar y entorno en el hogar de origen; lo cual es motivado, entre otros factores por el deseo de aprender con la consiguiente búsqueda de continuar con los estudios, el deseo de conseguir un trabajo que permita mejorar su situación económica o por el simple deseo natural de buscar más independencia en la toma de sus propias decisiones.
[1] Diccionario de la Lengua Española, https://dle.rae.es/
[2] Código Civil de El Salvador, Art. 75.
[3] Capacidad de ejercicio, Código Civil de El Salvador, Art. 1316 Ord. 1º.
[4] Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia. (San Salvador, El Salvador: Comisión Coordinadora del Sector de Justicia, Unidad Técnica Ejecutiva del Sector Justicia., 2009), Art. 3.
[5] Código de Familia de El Salvador, Arts. 206 y 207.
[6] IDEM, Art. 212.
[7] IDEM, Art. 228.
[8] Código de Comercio, Arts. 7,8 y 9.
[9] “La patria potestad en la legislación salvadoreña”, Tesis doctoral presentada por José Oscar Gómez, Universidad de El Salvador, 1965
[10] Erausquin, Cristina. “Adolescencia y escuela: Interpelando a Vygotsky en el siglo XXI. Unidades de análisis que entrelazan tramas y recorridos, encuentros y desencuentros”. Revista de Psicología N°.11 (2010):7
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