PSICOLOGIA DE LA FAMILIA, GRUPO 5 - ENVIO DE ENSAYO.


Grupo No.5, integrado por Ricardo Ferrer (cap. 1), Emilio Salinas (cap.2) y Miranda Rivera (cap. 3) del libro "Una Educación".





CAPITULO 1: ESCOGER LO BUENO

En este capítulo se manifiesta un “choque entre dos modos de ver la vida”, entrecomillando el hecho que la autora, quien relata parte de su experiencia de vida en este capítulo, bajo el concepto “la educación es la que saca al ser humano de la ignorancia”, dado que se le presentaba la realidad de un entorno familiar teocrático y conservador y, por qué no decirlo, regido por cierta paranoia de una forma de vida austera y patriarcal en la cual, siendo su padre el que proveía los recursos necesarios para la subsistencia en un mundo que no se había movido ni un centímetro en lo referente al entorno social, refiriéndome a su realidad como un mundo bajo la idea que “cada mente es un mundo”.

Cuando menciono una segunda percepción de la realidad, me refiero a la de la autora, que compite de frente contra la de su padre: la de un mundo “más allá” del modo de vida puritano que él concebía como lo mejor para su familia, aunque significara negar virtudes y recursos relativamente disponibles en la mayor parte de occidente como la educación y salud pública. Para la autora, por el libido que cualquiera en su niñez y adolescencia, a pesar que aparentemente su mínimum vital, es decir: “lo imprescindible” (Masferrer, 1929), era cubierto bajo el abrigo de su padre, sentía ella el deseo inherente en el ser humano adolescente y adulto joven de experimentar por su cuenta, salir, hablar con nuevas gentes, distraerse con lo que aparentemente el mundo le ofrecía, lo cual va relacionado enteramente a un elemento inherente en la naturaleza humana: el progreso, pero no solo el referido al de las diferentes ramas de la tecnología, sino también, en la percepción de la moral, el decoro, de “lo que se debe hacer” o “no hacer”. El fumar tabaco hace cinco siglos -a posteriori de su descubrimiento- era incluso penado por el santo oficio más por creencias religiosas -aún imperantes- (Cervera, 2018) que por salud; pero hasta hace treinta años, era un hábito que si bien era de sobra conocido sus efectos sobre la salud a largo plazo, era tanto completamente legal y extendido su hábito. El motor del progreso siempre ha sido la educación, la cual siempre se le ha impartido imperativamente al ser humano en sus años de juventud en esperanzas de desarrollarlo y mejorarlo en sus andanzas. La autora relata su decisión: “aunque no sin dudas de educarse” (Westover, 2018) obviando las ideas de su entorno, ya que en su ideal era lo más apropiado en otro deseo inherente del ser humano: La Superación Personal.

CAPTIULO 2: LA COMADRONA

Los entornos sociales, culturales y religiosos, ayudan a construir una sociedad; y es en esta sociedad donde encaja la familia, y es por ello la importancia de tener como base a la familia: “mi madre rebuscaba en las alacenas de contrachapado… mi madre pesaba las hojas secas (Westover, 2018)

A lo largo de nuestra formación, cada uno tenemos un concepto diferente de ¿qué es la familia? pero no solo es eso, si no también ¿cómo funciona?. Partiendo del ¿Qué es? Podemos estructurar nuestro propio concepto y podemos decir que la Familia: “está formada por un grupo de personas, por una pareja, y que ésta, por lo general está unida por lazos legales o religiosos, y debido a esta unión, conviven y tienen un proyecto de vida en común, sus hijos, cuando los tienen”.

La familia como fundamento -delimitado- “de una comunidad”, se ve muchas veces atraídas por la “independencia”, tanto como de los demás y del mismo Estado: “al querer tener control de sus propias decisiones y acciones y que estas no repercutan en su día a día, si no mas bien que sean anécdotas de crecimiento y superación personal, al querer crear ciertos comportamientos de conducta dentro de su grupo familiar”.

Pero al querer tener esa “independencia” se da cuenta que necesita de su misma comunidad y del mismo Estado para poder logar el crecimiento personal, que ayude al sostenimiento de su familia. Sus emociones ideológicas se ven afectadas, por los estereotipos que tienen arraigados como individuos, debido a la necesidad de tener una identidad, y que esta la “individualice” como persona ante los demás; ya que esta no solo se debe de basar en las experiencias, y del YO como individuo, si no mas bien, del querer ser diferente “nominalmente”, que  se le reconozca con derechos, mas no con deberes. Así recuerda la autora el proceder de su padre: “…Nada le desagrada tanto como depender del Gobierno”. (Westover, 2018).

Pero al paso del tiempo, se da cuenta que cada una de sus acciones traen consecuencias jurídicas, y para poder engañar al Estado, debe de tener a muchas personas de su lado, para que estas puedan atestiguar a su favor.

Por ello, se perfecciona en conocimiento y comienza a ponerlo en práctica hasta perfeccionarlo completamente y a si poder lograr la mayor precisión en cada uno de sus hechos, generando a su vez “patrones de conducta” entre su grupo familiar y que estos los vean como héroes, al saber que han podido burlar una vez más al Estado, del cual desean ser libres y no tener juzgamiento alguno, no obstante a ello, reconocer cuál será su destino si son encontrados culpables por haber roto las normas jurídicas en las que se basa la sociedad. Así lo expresa la autora al recordar ciertos eventos: “María tenía sus propias anécdotas sobre federales burlados, y en cuanto comenzó a contar una la interrumpí”. (Westover, 2018)

No obstante a ello, esta pequeña comunidad llamada “Familia”, que desde un principio ha puesto su forma de supervivencia, pone sus reglas y leyes y sobre todo sus conocimientos adquirido de forma autodidacta, con el fin de desprenderse de las reglas de un sistema, del cual (hasta el punto de vista de ellos) se ven afectados, ya que no cumple con los mínimos requisitos o estándares que tienen definidos.

Lastimosamente sus argumentos se pueden ver amenazados, debido a la liberalidad con la que viven y ese temor es evidente cuando ven que están a un punto de ser juzgados por personas que no tienen aparente “libertad”. Lastimosamente, no pueden ver más allá, o tener un panorama mas “amplio”, debido a sus pre concepciones erróneas, ya que una vez tienen solucionado el impase que les tenia agobiados, vuelven a la cotidianidad “como si nada hubiese pasado”, y solo se cuenta como un logro personal que llena de euforia a su grupo familiar.  

CAPITULO 3: ZAPATOS COLOR CREMA

La familia es el primer contacto del individuo con la sociedad. Es la primera “escuela” donde se forjan los valores y principios; donde se cincelan actitudes y aptitudes; donde se potencian las habilidades y se le brindan al individuo las herramientas para que este se desenvuelva ante los demás. En una realidad no tan perfecta (¡y muy común!) la familia también puede llegar a ser el lugar donde se limite, se coarte el desarrollo del individuo por la imposición de patrones y costumbres nocivas.

Muchas de esas conductas, vienen dadas como un patrón “repetitivo”, desde generaciones precedentes. La falta o deficiente comunicación con la propia familia (secretismo), aunada a una errada “concepción” del respeto que no le permite al individuo “ahondar” en los orígenes de ciertos problemas que a veces son percibidos, reconocidos y perpetuados en el tiempo, pero que nunca son tratados a pesar de la nocividad con que se repiten. 

La presión social, es también determinante en muchas de esas conductas: el individuo debe de seguir ciertas pautas dentro de la comunidad a la que pertenece, para ser aceptado por ella y no ser señalado como un “desadaptado”. Así también, la religión juega un papel determinante a la hora de establecer patrones de comportamiento rígidos que exigen una determinada conducta o rol del sujeto para que este pueda ser aceptado en ese conglomerado.

La Familia: Es donde el individuo tiene el primer contacto con otros sujetos: padre, madre, hermanos. Donde tiene la primera noción de “pertenencia” a un colectivo. Donde a través de la comunicación con sus padres, el individuo conoce su origen: “de donde viene, lo que se espera de él”. Ciertas familias están revestidas de un concepto de “respeto” verticalista e incuestionable, donde se mantienen y fortalecen patrones de autoridad total. No es bueno o educado preguntar, cuestionar el “¿por qué?” de ciertas costumbres o patrones repetitivos: simplemente deben seguirse “al pie de la letra” porque “así se ha hecho siempre”, situación que torna en “perfectos extraños” a los miembros de la familia.  

La autora en este capítulo, nos relata su experiencia: “Aunque viví mi infancia en la misma montana en que mi padre había pasado la suya… se muy poco acerca de su niñez. Jamás hablaba de ella”. (WESTOVER, T. Epuplibre, 2018), cita con la que expresa NO conocer quién es su padre.


La Sociedad: El individuo debe de seguir ciertas pautas dentro de su comunidad para ser aceptado. Para ser “respetado” y no ser señalado como “indeseable”, debe provenir de una “buena familia” a fin de ser reconocido e incluido en ese conglomerado. Esta situación particular, la vivió la autora en carne propia, a través de la experiencia de su madre (Faye) y esta, a su vez de la suya (La Rue): “La abuela quería regalarle el don que ella nunca había tenido, el de nacer en una buena familia. Pero Faye no lo quiso” (WESTOVER, T. Epuplibre, 2018).- Es en la familia, donde se obliga al individuo a “ser” de una forma determinada para agradar a otros, “para no manchar o desacreditar el apellido”.-

La Religión: Sea cual sea la denominación de la fe, esta juega un papel determinante a la hora de establecer patrones de comportamiento rígidos (fundamentalista) que exigen una determinada conducta, a fin de permitir al individuo ser parte de ese conglomerado. Esos patrones, son impuestos y fortalecidos por la misma familia que obliga a sus miembros a seguir la fe de los padres “sin cuestionamientos”. 

La base para superar estas limitantes es la comunicación abierta, franca dentro de la familia, que permita al individuo conocer sus orígenes y así, al “construir su futuro desde su pasado” -con el intrínseco respeto que se merece- el sujeto podrá conocer, cuestionar y proponer cambios que redunden en una familia sana, edificante, potenciadora de cada uno de sus miembros. 

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