El libro “Una Educación” de Tara Westover, es la autobiografía de la autora, y partiendo del año de su nacimiento que consta en su biografía, su niñez se desarrolla en la década de los años noventa. En su capítulo primero inicia con el desarrollo de su recuerdo más vivido, una experiencia traumatizante producto del delirio del que padecía su padre y del que, en el capítulo tercero, reflexiona respecto a las causas de la conducta que presentaba.
Tara, describe que su niñez nace y crece en una familia con rasgos particulares, donde las primeras lectura da la impresión que se trata una historia del siglo diecinueve, pero al irse desarrollando expresa elementos contemporáneos; eso es así, porque la figura paterna transmite a través de la comunicación mental y correlativamente por una economía diferenciada de los instintos y el comportamiento familiar-social de ella, marcando en todo, sus acciones u omisiones como niña; ella manifiesta que la paranoia del padre de “una guerra” o “persecución de los federales”, a pesar de reconocer que estaba únicamente en la imaginación de él, estos fueron transmitidos a todos los miembros de la familia, e incluso llega a tener miedo, a sabiendas que no veía dicha guerra; constituyendo la cultura de todo el grupo familiar (Jacques Lacan 1983). Con ello se puede determinar que el comportamiento del padre domina la espiritualidad de la familia sobre lo biológico, desprendiendo con ello la dominación del adulto sobre el niño, como una jerarquía mental humana.
Al hacer un análisis jurídico, encontramos vulneración de derechos de Tara cuando era una niña. Sometida a trabajo infantil en el mismo seno de la familia que tenía el deber de protegerla; bajo esa situación Tara veía pasar su vida en un círculo de actividades que se repetían constantemente, donde según sus propias palabras “el cambio no era esencial, sino tan solo cíclico” (Tara Westover,2018) (1). Se evidencia además la vulneración del derecho a la educación, bajo el argumento del padre de Tara de que “la escuela pública era una artimaña del Gobierno para alejar de Dios a los niños” (Tara Westover,2018) (2). Otro derecho afectado es el de tener una identidad, a ser registrado su nacimiento de forma inmediata para tener una existencia legal y no solo física. En el caso de Tara, ella tenía un nombre ante su familia, pero ante el Estado no existía, por lo que también carecía de una nacionalidad. Todo lo anterior tenía una afectación no solo en el ámbito jurídico, sino también en la personalidad misma de Tara.
Tara, crece y vive una experiencia que parece ser única, pero que en contraste con otras realidades puede ser muy parecida a lo que se vive en diversas regiones en diversos tiempos. El impacto que tiene ese estilo de vida, marca y forja una visión del mundo y de la vida que la seguirá por mucho tiempo a Tara, tal es así que al momento de recibir sus clases universitarias y escuchar hablar del ¨trastorno bipolar¨ recuerda que ella ha vivido gran parte de su vida, con una persona que probablemente tiene ese trastorno sin ni siquiera ninguna de las dos partes saberlo.
Ese impacto generado por creencias arraigadas en la figura paterna, la figura central de esa familia, el bastión moral que determina lo correcto e incorrecto no solo en su familia, si no también cree saber lo correcto para el resto de personas al punto de creer que el sistema de gobierno está en un error, está en un plan de manipulación hacia la población y que el único que tiene el conocimiento y la razón es él; lo cual tiene que ver con la “estructura jerárquica de la familia” que menciona Lacan y conlleva la coacción del adulto sobre el niño (3); situación que Tara verá con una óptica totalmente diferente cuando salga de ese mundo y conozca nuevas formas de pensamiento y sobre todo de ver el mundo.
Cada una de estas creencias, son en su mayoría, parte de la herencia Psicológica(4), que son trasmitidas a través del tiempo y que son la excusa perfecta para que las situaciones por la cuales pasan las familias, llámense estas, accidentes, enfermedades e incluso la violencia dentro del seno familiar, sean llamados designios de Dios o atribuidos a la voluntad de Dios o el ser en el cual creen las familias; cuando la realidad es otra, pues las acciones realizadas en el diario vivir, en algunas ocasiones denotan enfermedades, no físicas, que deben ser tratadas, para evitar caer en infracciones legales, tales como delitos.
Es importante analizar cuando la autora dice que “[…] la paranoia y el fundamentalismo troceaban mi vida, me apartaban de aquellos a quienes quería y dejaban en su lugar diplomas y licenciaturas (un aire de respetabilidad)”, ya que encontramos en sus palabras esa necesidad de la autora de escapar de su realidad, de la misma manera que sus padres y los padres de estos lo hicieron en algún momento, y fueron producto de una doble relación biológica, de su herencia psicológica y parentesco biológico. Es muy difícil comprender el fenómeno familiar a tal punto de hacer un autoanálisis respecto a aquellas actitudes que de manera muy marcada se evidencian en el día a día en cada persona, las cuales denotan la total influencia de la familia en el desarrollo de la personalidad y la actitud emocional respecto a nuestra forma de ver las cosas.
Faye, madre de Tara, es hija de un cartero y una costurera, quien enfrenta un entorno complicado en su niñez y adolescencia, pues su abuelo presenta problemas de alcoholismo, por lo que su madre, LaRue fue discriminada por la comunidad y por la iglesia mormona, al considerarla procedente de una mala familia; por lo que al casarse nace en ella el sentimiento de proteger a Faye del “desprecio social”, para lo cual se esmera por formar la familia perfecta ante los ojos de la sociedad, desconociendo que eso provocaba en Faye la sensación de falta de libertad; situación que deriva en la desintegración familiar y el exilio que adopta Faye respecto de su familia, al no aceptar para sí, el tener que conciliar la idea de esmerarse por causar una mejor impresión y con ello acoplarse a su entorno social. Situación que guarda similitud con su familia paterna, valores altamente arraigados en la comunidad mormona.
“La familia constituye un marco privilegiado para el desarrollo de la persona.” De esta manera expone Luis María Llavona Uribelarrea en su Manual un Nuevo Perfil Profesional (2012) la influencia de la familia respecto al crecimiento de las personas, denota el grado de afectación que la idea de familia conlleva en las relaciones entre sus miembros, y de estos en su relación con la sociedad; sería dable considerar el hecho que la familia es la base sobre la cual el individuo considerado así, da apertura a un nivel de entendimiento y razonamiento así como la perspectiva con la que observa el mundo, sería cuestionable como dos miembros de una familia según su crianza podrían tener diferencias respecto a cómo percibir su realidad, mientras que sería más marcado el hecho de comparar a dos miembros de diferentes familias, ver tal diferencia de percepción desde el mismo punto, teniendo cada uno un ambiente propio sobre el cual se desarrollaron en su respectiva familia.
Es necesario resaltar que la autora del libro pese a las dificultades con las cuales creció, a los problemas, obstáculos y desinformación, en algún momento decide cambiar su realidad, aún en contra de las reglas de su padre; y al llegar a la universidad comienza a dar un cambio en su vida, llevándola a identificar problemas que antes no había analizado, iniciando un proceso de evolución en sus pensamientos y como persona, a cambiar esas ideas, de que las mujeres deben estar en la casa y descubrir a través de la lectura, el feminismo desde la perspectiva que la mujer no es inferior al hombre y demostrar con hechos las capacidades, que todos tenemos, para hacer y lograr cada una de las metas trazadas.
NOTAS
1- “Una Educación”, Tara Westover, prólogo.
2- “Una Educación”, Tara Westover, Capítulo 1, pág. 8.
3- “La familia”, Jacques Lacan, pág. 15.
4- “La familia”, Jacques Lacan, pág. 16.

Comentarios
Publicar un comentario